• Ser cultas, guapas, estar a la moda, delgadas
• Ser la mejor madre
• Caminar con tacones de aguja
• Ser competitivas, ganar bien
• Desarrollarnos internamente
• Tener una casa linda
Y... contar con tiempo para descansar. Y como normalmente no lo logramos, nos frustramos y sentimos que no somos suficientemente buenas para...
La realidad es que culturalmente nos hemos exigido ser “súper mujeres”, sin reconocer que lo importante no es demostrar a quienes nos aman perfección, sino mostrar el amor tan grande que les tenemos, pero esto no será posible sino empezamos por amarnos a nosotras mismas, por aceptarnos y reconocernos como seres en proceso de mejoramiento cada día.
La culpa, la angustia, tensión y remordimiento que vamos acumulando a través del tiempo, gracias a los esquemas sociales como:
• Mamá: “El lugar de la mujer es...”
• Pareja: “Y tus hijos ¿a qué hora los atiendes?”
• Hijos: “¿Otra vez te vas?”
• Mujeres:”Claro que podemos...”
• Personal: “Estoy agotada, necesito tiempo para mí, para descansar”, “Quiero estar más con mis hijos”,”Sólo así puedo pagar la hipoteca”.
• Nos dan una percepción equivocada de quién verdaderamente somos. Date permiso a sentir miedo y a pesar de él, aprender a actuar, ¡es normal sentir miedo! Lo que no es conveniente, es permitir que este nos paralice, actuemos, afrontemos la vida con la cara en alto y de frente, convencidas del valor que tenemos. Cada una de ustedes es la única responsable de su vida, del valor que le den a ésta. No hay personas ni circunstancias que tengan el poder de marcarnos, somos nosotras mismas las que les damos ese poder. “Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”, palabras sabias de la Sra. Eleonora Roosevelt.
• Soltera, casada, separada, joven, mayor, colaboradora, supervisora, jefa... las demandas de la vida son interminables. Si no tenemos claros nuestros objetivos y la prioridad de los mismos, difícil será lograrlos.
• Haz una lista de las cosas que te irritan, molestan o ponen de mal humor, ya sea en el trabajo, en casa, en tu cuerpo, en tu familia o en tus propios hábitos:
• Anota que te gustaría eliminar.
» Empieza poco a poco, resuelve, delega, no hagas dos cosas al mismo tiempo.
• Atrévete a decir ¡NO!
Y... cambia tus hábitos hacia un nuevo ser, ¡reinvéntate! Si cambias la forma de ver las cosas, las cosas que ves cambiarán, es decir, que es nuestra responsabilidad cambiar para bien, y no esperar que otros cambien para hacernos felices. Ese trabajo sólo es de cada una de nosotras.
• Empieza el día con música
• Ríe más
• El descanso es vital
• Busca distracción, confía en tu instinto
• Busca el silencio, confía en ti misma
• Haz ejercicio, valora tu cuerpo
• Sé flexible, ábrete a experiencias e ideas nuevas
• Perdona, da mucho amor, abraza y besa Identifica que quiere tu corazón y ¡SÉ CONGRUENTE! El equilibrio en nuestra vida es posible. Basta realinear nuestra manera de pensar, para establecer el equilibrio entre la forma en que vivimos y la razón por la que vivimos. Sólo en base al amor, dejamos el síndrome de! auto compadecimiento, el victimismo que nos estancan en nosotras mismas y nos impide avanzar. Cuando empezamos a pensar en “que pobrecita yo”, ¡ya está, se acabaron los sueños!
Hoy quiero proponerles el mejor sueño de cualquier mujer: lograr consolidar familias unidas, alegres, sanas fuertes y equilibradas. Si todas logramos inculcar en nuestros hijos varones la estima por el papel de la mujer tanto en la casa, como en la sociedad, haremos una sociedad más sana.
Si conseguimos que en nuestras familias se viva el amor, a través de los detalles pequeños, haremos que nuestra sociedad cambia significativamente. ¡Adiós al miedo! ¡Bienvenido el amor...!


